
DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO.
El 23 de abril se celebra mundialmente el día internacional del libro. Nosotros, como futuros pedagogos especializados en el área de lenguaje y comunicación, debemos ser uno de los mejores docentes que existan a nivel Educativo.
El motivo para esta afirmación radica en que nosotros, y solamente nosotros, somos los profesionales de la Educación que trabajaremos con la lengua y sus características. Ya sea en las situaciones comunicativas, medios comunicativos, textos, literatura o relaciones cotidianas, nuestra labor será la de exponer el lenguaje en todas sus características.
Pero, qué pasa cuando observamos que nuestro país presenta uno de los peores índices de lectura. La realidad puede cambiar radicalmente en esa situación. No debemos pensar ni creer que este cambio sustancial se realizará por obra de magia o por milagros. Somos nosotros quienes podemos, no, quienes debemos cambiar este índice.
“Chile es un país de poetas, sin embargo, nadie lee poesía”. Esta es una clara tendencia de la constante desazón en la que caen la normalidad de las personas ante el hecho de tener que leer un libro. Son miles las excusas para señalar o justificar el déficit que presentamos ante el momento de leer una obra. Algunas de las principales excusas son:
- Aburrimiento.
- Falta de tiempo.
- No es necesario leer si hay Internet.
Y cómo pretendemos enseñar literatura en los establecimientos educacionales, o peor aún, como pediremos que lean libros a nuestros futuros alumnos para un control de lectura si nosotros no leemos más que por obligación.
Para remediar esto, es necesario replantearse el concepto de lectura.
Quizás nunca se nos motivó a leer por placer y no por obligación. Pero aún estamos a tiempo. Elige un libro. Busca. Dicen que los que buscan siempre encuentran algo. Aseguro que encontrarás un libro que satisfaga tu necesidad. No se trata de leer por obligatoriedad, allí no hay aprendizaje más allá del control evaluativo. El hábito de lectura se crea conforme a las necesidades. Piensa, por un momento, qué cosas son las que más te agradan. Después investiga qué libros tratan sobre esos temas que te interesan. La lectura no tiene porqué ser un acto aburrido. Hay que desmitificar el concepto de quien lee es una persona solitaria, aburrida, ajena a la realidad.
Todos sueñan con una mejor calidad de la Educación. Y peleamos y discutimos que hay que mejorar muchos aspectos del proceso educativo. Pero, nosotros, como futuros profesionales, ¿En qué medida estamos cambiando esta mentalidad de no seguir igual a como está actualmente el sistema?.
Todos conocen las virtudes de la lectura, el mejoramiento del léxico, aumento de la creatividad e imaginación, mayor comprensión del medio y su contexto y una mayor comprensión. Si conocemos que estos aspectos son útiles para nuestra labor como docentes, no sería conveniente que utilicemos estas características y tópicos que nos entrega la lectura.
En esta nueva celebración del día Internacional del Libro, invito a mis compañeros y compañeras a pensar más allá del simple juicio de “Me aburro leyendo” y descubrir que esos miles de libros que hay en las bibliotecas, librerías, ferias, están y existen para que el lector sumerja su mundo en él y pueda complementarlo con esta nueva realidad que encuentra al momento de leer.
Invito a todos a incentivar la lectura. No importa el género ni tipo de lectura que se realice, pues eso es innato y autónomo a cada uno de los estudiantes.
Se lo exigen desde ya sus futuros alumnos, esos que quieren tener un mejor sistema educativo, aquellos que aún no han nacido y que ya piden ser cautivados en el mundo perfecto de la lectura.
Neruda, Lihn, Mistral, Bolaño, Huidobro, Parra, entre otros, no se recordarán por los premios que hayan recibidos, ni siquiera por la calidad de sus obras, ni por el compromiso social, cultural, político, teológico, humanista, entre otros aspectos que hayan promovido en sus vidas.
Ellos y todos los que escriben serán recordados por un solo hecho: El lector que encontrará en su poesía, en su cuento, en su novela, en su drama, una cercanía inmediata con su propia realidad y el fomento del arte maravilloso de leer.
Para que este día sea especial, toma un libro que hayas buscado por la necesidad que tengas o por el placer que te cause, léelo. Si te gusta, no serás mejor que antes o si no te gusta tampoco serás peor, hasta podrías arrojarlo a la basura, pero, en el fondo, el mensaje intrínseco de esa lectura permanecerá para siempre, y algún día recordarás que ese libro será útil en tu proceso educativo.
Juan Pablo Cifuentes
Presidente CC.AA. Lenguaje y Comunicación.
El 23 de abril se celebra mundialmente el día internacional del libro. Nosotros, como futuros pedagogos especializados en el área de lenguaje y comunicación, debemos ser uno de los mejores docentes que existan a nivel Educativo.
El motivo para esta afirmación radica en que nosotros, y solamente nosotros, somos los profesionales de la Educación que trabajaremos con la lengua y sus características. Ya sea en las situaciones comunicativas, medios comunicativos, textos, literatura o relaciones cotidianas, nuestra labor será la de exponer el lenguaje en todas sus características.
Pero, qué pasa cuando observamos que nuestro país presenta uno de los peores índices de lectura. La realidad puede cambiar radicalmente en esa situación. No debemos pensar ni creer que este cambio sustancial se realizará por obra de magia o por milagros. Somos nosotros quienes podemos, no, quienes debemos cambiar este índice.
“Chile es un país de poetas, sin embargo, nadie lee poesía”. Esta es una clara tendencia de la constante desazón en la que caen la normalidad de las personas ante el hecho de tener que leer un libro. Son miles las excusas para señalar o justificar el déficit que presentamos ante el momento de leer una obra. Algunas de las principales excusas son:
- Aburrimiento.
- Falta de tiempo.
- No es necesario leer si hay Internet.
Y cómo pretendemos enseñar literatura en los establecimientos educacionales, o peor aún, como pediremos que lean libros a nuestros futuros alumnos para un control de lectura si nosotros no leemos más que por obligación.
Para remediar esto, es necesario replantearse el concepto de lectura.
Quizás nunca se nos motivó a leer por placer y no por obligación. Pero aún estamos a tiempo. Elige un libro. Busca. Dicen que los que buscan siempre encuentran algo. Aseguro que encontrarás un libro que satisfaga tu necesidad. No se trata de leer por obligatoriedad, allí no hay aprendizaje más allá del control evaluativo. El hábito de lectura se crea conforme a las necesidades. Piensa, por un momento, qué cosas son las que más te agradan. Después investiga qué libros tratan sobre esos temas que te interesan. La lectura no tiene porqué ser un acto aburrido. Hay que desmitificar el concepto de quien lee es una persona solitaria, aburrida, ajena a la realidad.
Todos sueñan con una mejor calidad de la Educación. Y peleamos y discutimos que hay que mejorar muchos aspectos del proceso educativo. Pero, nosotros, como futuros profesionales, ¿En qué medida estamos cambiando esta mentalidad de no seguir igual a como está actualmente el sistema?.
Todos conocen las virtudes de la lectura, el mejoramiento del léxico, aumento de la creatividad e imaginación, mayor comprensión del medio y su contexto y una mayor comprensión. Si conocemos que estos aspectos son útiles para nuestra labor como docentes, no sería conveniente que utilicemos estas características y tópicos que nos entrega la lectura.
En esta nueva celebración del día Internacional del Libro, invito a mis compañeros y compañeras a pensar más allá del simple juicio de “Me aburro leyendo” y descubrir que esos miles de libros que hay en las bibliotecas, librerías, ferias, están y existen para que el lector sumerja su mundo en él y pueda complementarlo con esta nueva realidad que encuentra al momento de leer.
Invito a todos a incentivar la lectura. No importa el género ni tipo de lectura que se realice, pues eso es innato y autónomo a cada uno de los estudiantes.
Se lo exigen desde ya sus futuros alumnos, esos que quieren tener un mejor sistema educativo, aquellos que aún no han nacido y que ya piden ser cautivados en el mundo perfecto de la lectura.
Neruda, Lihn, Mistral, Bolaño, Huidobro, Parra, entre otros, no se recordarán por los premios que hayan recibidos, ni siquiera por la calidad de sus obras, ni por el compromiso social, cultural, político, teológico, humanista, entre otros aspectos que hayan promovido en sus vidas.
Ellos y todos los que escriben serán recordados por un solo hecho: El lector que encontrará en su poesía, en su cuento, en su novela, en su drama, una cercanía inmediata con su propia realidad y el fomento del arte maravilloso de leer.
Para que este día sea especial, toma un libro que hayas buscado por la necesidad que tengas o por el placer que te cause, léelo. Si te gusta, no serás mejor que antes o si no te gusta tampoco serás peor, hasta podrías arrojarlo a la basura, pero, en el fondo, el mensaje intrínseco de esa lectura permanecerá para siempre, y algún día recordarás que ese libro será útil en tu proceso educativo.
Juan Pablo Cifuentes
Presidente CC.AA. Lenguaje y Comunicación.

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